Cómo moverse por Donostia: autobús, topo, tren, taxi y bici
Donostia se anda a pie casi entera, y para lo demás está el dbus. Lo que despista al que llega es todo lo otro: que hay dos estaciones de tren y no están juntas, que el taxi no se para en la calle y que el aeropuerto de la ciudad está en otro pueblo.
Lo primero que conviene saber es que Donostia es pequeña. De la Parte Vieja a Ondarreta hay media hora andando por La Concha, y de la Zurriola al Buen Pastor, quince minutos. Casi todo lo que se visita se hace a pie, y el coche, dentro de la ciudad, estorba más de lo que ayuda.
Para lo demás hay cuatro cosas: el autobús urbano, el topo, el tren de Renfe y el taxi. Y una tarjeta que vale para casi todas.
El autobús urbano: dbus
Dbus es el autobús de la ciudad, y es lo que usa la gente de aquí para casi todo. Llega a todos los barrios, pasa a menudo y muchas paradas dicen cuánto falta para el siguiente. La web y la app de Dbus dan el tiempo real de cada línea, que es lo que de verdad se consulta.
Se paga de cuatro maneras: en efectivo al conductor, con la tarjeta bancaria o el móvil acercándolos a la máquina —en todas las líneas—, con la tarjeta Mugi o con la San Sebastián Card. Pagando en efectivo no hay transbordo gratis.
Por la noche hay líneas búho los fines de semana y las noches de fiesta. Cuando hay un acontecimiento grande —la Semana Grande, el Zinemaldia, un partido en Anoeta— cambian recorridos y horarios, y Dbus lo anuncia en su web con antelación.
La tarjeta Mugi
Es la tarjeta de transporte de toda Gipuzkoa: vale en el dbus, en el topo, en los autobuses de Lurraldebus y en el cercanías de Renfe. La anónima se compra y se recarga en estancos y quioscos, y es la que le sirve a quien está unos días. Sale más barata que el billete suelto y, en el dbus, vale para varias personas a la vez: se pasa por la máquina una vez por cabeza.
La personal, con foto y nombre, es la de quien vive aquí, y la que da los descuentos. Se pide en la oficina de Mugi de la calle Easo o en su web.
El topo: Euskotren
El topo es el tren de Euskotren, y se llama así porque va casi todo bajo tierra. Su estación en el centro es la de Amara, en la plaza Easo, y desde ahí va:
- Hacia el este: por Anoeta, Loiola e Intxaurrondo a Pasaia, Errenteria, Irun y Hendaia. Es la manera más fácil y más barata de cruzar a Francia: el último tramo pasa el Bidasoa y deja en la estación de Hendaia, donde empieza el tren francés.
- Hacia el oeste: por Lugaritz y Añorga hasta Lasarte-Oria. Desde Amara sale también el tren a Bilbao, por Zarautz, Zumaia y Eibar. Es lento —casi tres horas— y muy bonito; quien tenga prisa coge el autobús.
La ciudad lleva años construyendo la pasante, un túnel que prolonga el topo por debajo del centro, con estaciones nuevas en Kontxa-Zentroa y Bentaberri, y que convierte Amara en una estación soterrada de paso. Los primeros trenes de prueba la recorrieron en septiembre de 2026; cuando se abra, esta guía se revisa.
El tren de Renfe: la estación del Norte
La estación de Renfe está en el paseo de Francia, al otro lado del Urumea, junto al puente de María Cristina. Es la del tren de largo recorrido —Madrid, Barcelona, Vitoria-Gasteiz— y la del cercanías C1, que va a Irun por un lado y sube a Tolosa y Beasain por el otro.
No es la estación del topo. Es la confusión más repetida de quien llega: las dos van a Irun, las dos se llaman «la estación», y están a un cuarto de hora andando una de otra, cada una a un lado del río.
La estación de autobuses
Está bajo tierra, pegada a la de Renfe, con la entrada por el paseo Federico García Lorca. De aquí salen los autobuses de largo recorrido y de otras provincias: Bilbao y su aeropuerto, Vitoria-Gasteiz, Pamplona, Madrid, y los que cruzan a Biarritz y a Baiona.
Los autobuses de Lurraldebus, los de la provincia, salen o paran sobre todo en el centro, en la plaza Gipuzkoa y sus alrededores. Antes de ir a la estación conviene mirar de dónde sale el que se busca.
El taxi
En Donostia el taxi no se para en la calle. O se va a una parada —las hay en las estaciones, en la plaza Easo, en Pío XII y en casi todos los barrios— o se llama. Hay dos centrales, las dos abiertas las veinticuatro horas:
- Taxi Donosti, la más grande: 943 464 646. Se puede pedir también con la app JoinUp Taxi, que trabaja con esta central.
- Vallina Teletaxi: 943 404 040. Desde enero de 2026 lleva en exclusiva en la ciudad la app PideTaxi.
Las dos apps sirven para lo mismo: pedir el coche desde el móvil y verlo llegar en el mapa. Y las dos sirven para quien no tiene paradas cerca, que en los barrios altos es casi todo el mundo.
Las tarifas las fija el Ayuntamiento, cambian cada año y son distintas de noche y en festivo. Están publicadas en su web, junto al mapa de paradas.
En bici
La ciudad tiene bidegorris —carriles bici— por casi todo el llano: la Concha, el Urumea, Gros, Amara, el Antiguo e Ibaeta. Para quien no trae la suya está Dbizi, la bici pública, con estaciones en una decena de barrios. Hay que darse de alta en su web o en su app antes de coger la primera.
Llegar y salir: los tres aeropuertos
Donostia tiene aeropuerto, pero no está en Donostia: está en Hondarribia, a veinte kilómetros, y tiene pocos vuelos. Por eso mucha gente llega por otro:
- San Sebastián (Hondarribia). El autobús E21 de Lurraldebus lo une con la plaza Gipuzkoa. En taxi, una veintena de minutos si no hay atasco.
- Bilbao (Loiu). Hay autobús directo cada hora entre el aeropuerto y la estación de autobuses de Donostia, con parada en Zarautz. Es una hora y cuarto.
- Biarritz. Al otro lado de la frontera. Hay autobuses desde la estación de autobuses, o se puede ir en topo hasta Hendaia y seguir desde allí en transporte francés.
Y si se viene en coche
Dentro de la ciudad se aparca mal y caro: casi todo el centro es zona OTA de pago, y lo más cómodo es dejar el coche en un aparcamiento subterráneo —el de Atotxa queda junto a las estaciones— y olvidarse de él. Si se lo llevó la grúa, está en el depósito de Morlans, en Amara.
Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.