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La Semana de Terror: el otro festival de cine de Donostia

En septiembre viene la alfombra roja; en octubre viene la que de verdad se lo pasa bien. Desde 1990, la ciudad tiene un segundo festival de cine y un público que grita.

Donostia tiene dos festivales de cine y casi todo el mundo de fuera solo conoce uno. El de septiembre trae la alfombra roja, las acreditaciones y los titulares. El de finales de octubre trae otra cosa: la sala más ruidosa del año.

Qué es

La Semana de Cine Fantástico y de TerrorBeldurrezko eta Fantasiazko Zinemaren Astea, y para casi todo el mundo simplemente la Semana de Terror— se celebra desde 1990, organizada por Donostia Kultura, el mismo servicio municipal que lleva las bibliotecas y las kultur etxeak.

Cae a finales de octubre, alrededor de Halloween, y esa coincidencia no es casual: es la semana del año en la que la ciudad está dispuesta a disfrazarse.

Por qué el público es distinto

Aquí está la diferencia real con el Zinemaldia, y no tiene que ver con el cartel.

En un festival de clase A, el público mira la película en silencio y aplaude al final. En la Semana de Terror, el público participa: se ríe, grita, aplaude una decapitación bien resuelta y abuchea un susto barato. Es un festival de género, y el género de terror se ve en compañía o no se ve.

Eso hace que la experiencia sea completamente distinta aunque los cines sean casi los mismos. Quien no ha ido nunca suele salir sorprendido no por las películas, sino por la sala.

Qué se ve

Fantástico y terror en sentido amplio: estrenos internacionales que no van a llegar a la cartelera normal, clásicos recuperados en copias buenas, sesiones dobles y maratones nocturnos. Hay también cortometrajes, que en este género son donde está buena parte de lo interesante.

Y hay tradición de sesiones especiales: proyecciones a medianoche, ciclos temáticos y homenajes.

No es solo cine

Alrededor de las proyecciones hay una segunda Semana que se repite cada año y que explica por qué el festival tiene público propio.

Animedon es su sección de anime: estrenos, exposiciones, presentaciones de manga en euskera y un homenaje anual a un autor japonés —Akira Toriyama primero, Fujiko Fujio, el de Doraemon, después—.

La Guerra de Fanzines es lo que parece. Varios fanzines preparan un número especial sobre la edición en curso y compiten entre ellos; se hace desde 2016 y los números quedan colgados en la web del festival.

Oihua! es la convocatoria que Larrotxene Bideo, en Intxaurrondo, saca junto a Donostia Kultura y el Servicio de Euskera del Ayuntamiento. Va dirigida a creadores emergentes de fantástico rodado en euskera: el guion ganador se produce con acompañamiento profesional y el corto se estrena en la Semana. A la cuarta edición se presentaron veintinueve guiones.

Noviembre Fantasma saca el festival de su semana. Es una plataforma en línea y gratuita que la Semana comparte con Fancine (Málaga), TerrorMolins (Molins de Rei) e Isla Calavera (La Laguna), con entrevistas, charlas y piezas que se van publicando durante el año.

Y hay exposiciones, que abren antes que el festival y siguen abiertas después: ilustración, manga, arte de género. Suelen ser gratuitas y son la parte del programa a la que se entra sin entrada.

Cuánta gente mueve

Más de la que parece desde fuera. La edición de 2025 cerró con 20.542 participantes: 11.845 en las proyecciones del Principal, el Victoria Eugenia y Tabakalera, y 8.697 en el resto de actividades, con varias sesiones agotadas.

Y fuera de aquí se la conoce: la Semana pertenece a la Méliès International Festivals Federation, la red que agrupa a la veintena larga de festivales de fantástico de Europa.

Por qué importa que la organice el Ayuntamiento

Porque explica el precio y el tono. Al depender de Donostia Kultura, la Semana de Terror no funciona como un festival comercial: las entradas son asequibles, hay abonos, y el objetivo declarado no es atraer turismo sino programar para la gente de aquí.

Es, en ese sentido, el festival más de la ciudad de los dos.

Cuándo ir si solo vas a ir una vez

El fin de semana. Es cuando se concentran las sesiones grandes, los maratones y el público más entregado, que es la mitad del plan.

Lo que cambia cada año

Las fechas exactas, el cartel, los homenajes y los precios. Eso va en la agenda de octubre y en la web oficial. Lo que cuenta esta página —qué es, desde cuándo, quién la organiza y por qué la sala se comporta así— es igual todos los años.

Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.