Ikili
Bar desde el desayuno y comedor de parrilla en el Centro: cocina guipuzcoana como la de casa de la amona, con un punto.
En la calle San Marcial, a un paso de La Espiga, Ikili se presenta como «cocina tradicional con un punto»: la de casa de la amona, la de la vajilla Duralex naranja, hecha con producto del mercado de al lado y con la libertad de darle un toque de vanguardia o de fuera cuando apetece. Es dos cosas a la vez: un bar que abre desde el desayuno y un comedor donde manda la parrilla.
El bar
Abre para desayunar, para el hamaiketako —que también se puede llamar brunch— y para comer o tomar un café con charla. La carta de pintxos mezcla los clásicos con la «finger food» vasca: croqueta de jamón, talo de chistorra, talo de morcilla de Beasain con manzana encurtida, ensaladilla rusa con ventresca y piparras de Ibarra, begihaundi frito y tablas de ibérico y de quesos vascos. La Guía 2026 del Instituto del Pintxo destaca tres: la tortilla de bacalao, hecha al momento; los callos, morros y patas, de cuchara; y la vieira con zanahoria y beurre blanc. En su gala de 2026, el Instituto le dio una Barandilla.
El comedor
Cocina vasca de parrilla y de temporada: pescado del día, verduras de las huertas de Gipuzkoa y productores de cerca, y la tradición del territorio —txuletas maduradas, morcilla de Beasain, la txistorra que bajaba de Navarra por Azpirotz—, con vinos del Duero, de La Rioja, albariño y txakolis de la costa. Hay un comedor privado para 15, separado de la cocina por una cristalera para ver trabajar a los cocineros.
Detrás hay un equipo de más de veinte personas, con gente joven de Tolosaldea y de «el otro lado del océano».
Antes de ir
Abre todos los días, también el domingo hasta media tarde. Se reserva por teléfono.
Dónde está
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