Barrio a barrio Ocio Parte Vieja
La Parte Vieja, más allá de la ruta de pintxos
Todo el mundo la cruza y casi nadie la mira. La Parte Vieja no es una zona de bares: es el trozo de ciudad donde pasa el calendario entero de Donostia, y donde además vive gente.
La Parte Vieja cabe en diez minutos andando de punta a punta: un rectángulo de calles estrechas entre el monte Urgull, el puerto, el Boulevard y el Urumea. Es lo más visitado de la ciudad y, a la vez, lo peor entendido, porque casi todo el que entra lo hace por la misma razón y sale sin haber visto nada que no fuera una barra.
Conviene empezar por el dato que lo explica todo: esto no es un casco medieval. Es un barrio del siglo XIX construido encima de las cenizas de otro.
Lo que pasó el 31 de agosto de 1813
Durante el asedio a la guarnición francesa, las tropas anglo-portuguesas entraron en la ciudad, la saquearon y la quemaron. Se salvó una calle. Esa calle se llama hoy 31 de Agosto, y es la que va de la iglesia de San Vicente a la basílica de Santa María.
Lo que se ve alrededor es la reconstrucción: trazado ordenado, manzanas cerradas, altura pareja. Por eso la Parte Vieja no tiene callejones torcidos ni sorpresas de plano, y por eso las dos iglesias, que sí sobrevivieron, parecen encajadas a la fuerza entre edificios más nuevos.
Cada 31 de agosto la ciudad apaga las luces de la calle y la recorre con velas. No es una recreación para nadie: es un funeral que se repite todos los años.
La plaza de la Constitución
Es la plaza mayor de Donostia y fue plaza de toros. De ahí vienen los números pintados en los balcones: cada balcón era una localidad y se alquilaba.
Hoy la plaza es el escenario donde ocurre casi todo el calendario de la ciudad: la izada y la arriada de la Tamborrada, la hoguera de San Juan, la llegada del Olentzero, el txotx del Sagardo Eguna, los conciertos de las Euskal Jaiak. Y los domingos por la mañana, sin que nadie lo anuncie, la banda de txistularis toca bajo los soportales.
Urgull
El monte que cierra la Parte Vieja por el norte es público, gratuito y se sube en media hora larga por caminos anchos. Arriba están el castillo de la Mota, con la sala que cuenta la historia de la ciudad, y el Cristo que se ve desde media Donostia.
También está el cementerio de los ingleses, que son las tumbas de los oficiales británicos de las guerras carlistas, y varias baterías de cañones mirando al mar. Es el mejor sitio de la ciudad para entender su forma: desde ahí se ve por qué la bahía es una bahía.
Comer sin caer en la trampa
La regla que funciona no es una lista de bares, es una lista de horarios. La barra buena es la de las 13:00 y la de las 20:00, no la de las 15:00 ni la de las 22:00: lo que hay expuesto a esas horas lleva demasiado tiempo puesto. En los sitios donde se cocina de verdad, lo que sale caliente se pide de pizarra, no se coge del mostrador.
Y detrás de las barras hay otra Parte Vieja que casi no sale en las guías: los comedores. Casas de pescado con cincuenta años, sótanos con menú del día, asadores. Ahí es donde come la gente de aquí cuando hay algo que celebrar.
Las sociedades gastronómicas son la otra mitad de la historia, y no se visitan: se entra invitado o no se entra. Que existan explica por qué en esta ciudad la cocina es una cosa de aficionados antes que de profesionales.
Comprar
La Parte Vieja tiene el comercio más antiguo de la ciudad, y buena parte no vende nada que tenga que ver con el turismo: sombrererías con más de un siglo, una perfumería de 1928, joyería con taller propio, ropa infantil bordada, quesería con cueva de afinado.
Y en la esquina de abajo está La Bretxa, el mercado. La parte de arriba se convirtió en centro comercial en los noventa, pero las baserritarras siguen vendiendo abajo, y ese es el sitio donde se ve qué hay de temporada esta semana.
Lo que hay que saber antes de bajar
- Aquí vive gente. Hay ordenanza de ruido, hay vecinos y hay una tensión real con la masificación. No es un decorado.
- No se entra en coche. Ni hace falta: el Boulevard está a un paso de todo.
- Los lunes cierra mucho. Bastantes barras y casi todo el comercio.
- La plaza de la Trinidad, entre las casas y la ladera de Urgull, es donde se hacen los conciertos del Jazzaldia y las sesiones del Zinemaldia al aire libre.
Cuándo va mejor
Un martes de noviembre a las once de la mañana, cuando las calles están fregadas, los bares están montando y se oye el barrio en vez del ruido. Y el 20 de enero, si se puede aguantar el frío: es el único día del año en el que la Parte Vieja es exactamente de quien la habita.
Lo que se nombra aquí
Negocios
- Bar La Viña
- Ganbara
- Bar Bartolo
- Bar Casa Urola
- Bar La Cepa de Bernardo
- Bar Martínez 1942
- Bar Casa Vergara 1948
- Restaurante Gandarias
- Bodegón Alejandro
- Juanito Kojua
- Txuleta
- Restaurante Astelena 1997
- Restaurante Kaskazuri
- Museo del Whisky
- Urgull Kafe
- Arnoldo Muelle
- Ponsol
- Leclercq Sombrererías
- Perfumería Matilla
- Joyería Casa Munoa
- Elkar
- Irulea
- Almacenes La Bretxa
- Mercado de La Bretxa
- Teatro Principal
- Cines Príncipe
- Pukas Surf Shop
- Aitor Lasa Gaztategia
- Casa Otaegui
- Zapore Jai
- Goñi Ardoketa
- Museo San Telmo
- Aquarium Donostia-San Sebastián
- Kofradia Itsas Etxea
- Cofradía Vasca de Gastronomía
- Pensión Amaiur
- Sanse Bikes
Espacios
- Basílica de Santa María del Coro
- Iglesia de San Vicente
- Monte Urgull
- Castillo de la Mota
- Plaza de la Constitución
- Plaza de la Trinidad
- Playa de la Concha
- Polideportivo Bretxa
- Biblioteca Infantil · Centro de Documentación del Libro Infantil
- Biblioteca del Museo San Telmo
- Biblioteca del monte Urgull
- Ayuntamiento de Donostia
- Donostia Kultura
Fiestas
Planes habituales
Otras guías
Cada uno tiene su ficha, con su dirección y su horario. Es ahí donde se mantienen, no aquí.
Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.