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El Jazzaldia: cómo un concierto en París acabó en la Zurriola

En 1964 un donostiarra vio a Count Basie en París y volvió con una idea. Sesenta años después, la mitad del festival sigue siendo gratis.

El Jazzaldia es el festival de jazz más antiguo de España y uno de los más veteranos de Europa. Se celebra desde 1966, y su origen cabe en una anécdota.

Un concierto en París

En mayo de 1964, Imanol Olaizola, entonces responsable de la comisión de música del centro de atracción y turismo de la ciudad, fue a la Salle Pleyel de París a ver a Count Basie. Lo que le impresionó no fue la orquesta: fue el entusiasmo del público. Volvió con la idea de que eso tenía que pasar aquí, y propuso montar un festival de jazz.

La idea encontró resistencia. Tanta, que en 1965 no hubo festival: hubo que esperar a que las circunstancias fueran más favorables.

1966: dos días y un profesional

La primera edición se celebró el 10 y 11 de septiembre de 1966. Nació con un concurso internacional de grupos amateurs —que fue su seña de identidad durante muchas ediciones— y con una sola actuación profesional: la del guitarrista Mickey Baker.

Al año siguiente el festival se mudó a julio, y ahí se ha quedado desde entonces. Ese cambio de fecha es la razón de que hoy el Jazzaldia sea un festival de verano, con escenarios en la playa, y no un festival de otoño en salas.

Lo que lo hace distinto: la mitad es gratis

Aquí está la particularidad que importa a quien vive en Donostia. El Jazzaldia programa alrededor de un centenar de conciertos en una docena de escenarios, y cerca de la mitad no cuesta nada.

Los nombres grandes van al Kursaal y al escenario de la playa de la Zurriola, con entrada. Pero los escenarios libres —la plaza de la Trinidad, el Boulevard, la plaza de Gipuzkoa, la propia Zurriola— funcionan de la mañana a la madrugada y son la parte del festival que toma la ciudad de verdad.

Por eso el Jazzaldia se vive distinto según quién seas: para quien viene de fuera es un cartel; para quien vive aquí es una semana en la que se sale a la calle y hay música.

La plaza de la Trinidad

Merece mención aparte. Es un patio de piedra encajado bajo el monte Urgull, en la Parte Vieja, con un aforo pequeño y una acústica que no se parece a nada. Durante el resto del año no pasa casi nadie por allí; en julio es uno de los escenarios más buscados del festival.

Es también el mejor argumento para explicar por qué el Jazzaldia funciona en esta ciudad y no funcionaría igual en otra: los escenarios ya estaban construidos, solo había que usarlos.

Cuándo es

Finales de julio, casi siempre la última semana. Las fechas exactas, el cartel y qué es gratis y qué no se publican cada primavera; eso va en la agenda y en la web oficial, no aquí.

Lo que se nombra aquí

Negocios

Cada uno tiene su ficha, con su dirección y su horario. Es ahí donde se mantienen, no aquí.

Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.