Barrio a barrio Ocio Antiguo

El Antiguo: la ciudad donde vive la gente

El barrio que le dio el nombre a la ciudad y que hoy es lo más parecido que tiene Donostia a una vida normal: playa de familias, calle comercial y bares donde nadie pide en inglés.

El Antiguo está al final de la bahía, pasado el palacio de Miramar, y es donde se acaba la Donostia que sale en las fotos y empieza la que hace la compra. Tiene playa, calle comercial, dos polideportivos, campus universitario al lado y una vida de barrio que en el centro ya no existe.

El nombre no es una casualidad ni una traducción rara: de aquí sale el nombre de la ciudad. El monasterio de San Sebastián el Antiguo estaba en esta ladera, y era anterior a la ciudad amurallada que luego se hizo fuerte al otro lado. El Antiguo fue municipio independiente hasta finales del siglo XIX; cuando se anexionó, la ciudad se quedó con el nombre y el barrio se quedó con el apellido.

Ondarreta

Es la playa de los de aquí, y la diferencia con La Concha no es el agua —es la misma bahía— sino la gente y la costumbre. Ondarreta tiene menos fondo, más sombra al final del día y la mitad de los bañistas son vecinos que han bajado con la toalla en la mano.

Al final de la playa está el Peine del Viento: las tres piezas de Chillida ancladas en la roca, con el suelo de Peña Ganchegui delante y sus respiraderos, que en los días de mar gruesa escupen agua y ruido. Se ve gratis, a cualquier hora, y en un temporal es de las cosas más impresionantes que pasan en esta ciudad.

Enfrente, las pistas de tenis municipales y el club, que llevan ahí desde que aquí veraneaba la corte.

La calle Matia

Matia es la calle comercial, y sostiene lo que casi ningún barrio de la ciudad sostiene ya: una tienda de cada cosa. Óptica de familia, papelería que abre a las ocho, tienda de ropa con modista dentro, carnicería con sesenta años y trato directo con baserritarras, un estudio de fotografía que tiene el archivo del barrio en el escaparate.

No es nostalgia: es que el barrio tiene bastante gente viviendo dentro como para que ese comercio funcione sin depender de nadie que venga de fuera.

Los jueves hay pintxo pote, concentrado entre Matia y los bares de la zona del campus, y una vez al mes baja a la plaza Gaskuña el mercado de productores.

La subida a Igeldo

Desde el Antiguo arranca la carretera de Igeldo, y ahí arriba pasan tres cosas distintas: el funicular y el parque de atracciones de siempre, los circuitos de altura entre los árboles, y dos de las casas de comer más conocidas de Euskadi —un asador con una de las mayores bodegas de Europa y un restaurante de tres estrellas con el Cantábrico entrando por el ventanal—.

Es un contraste muy del Antiguo: se sube andando desde una carnicería de barrio y se llega a eso.

El barrio universitario

El campus de la EHU/UPV queda pegado, en Ibaeta, y eso le da al Antiguo su otra población: varios miles de estudiantes que viven aquí de septiembre a junio. Se nota en los pisos, en los horarios de los bares y en que el barrio tiene más movimiento entre semana que muchos fines de semana.

Sus dos fiestas

El Antiguo celebra su propio 20 de enero —tamborrada de barrio incluida, porque aquí eso no se delega— y en junio tiene sus San Juanes, con día de la danza y hoguera en Gaskonia. Dos veces al año, y ninguna de las dos sale en los folletos.

Cuándo va mejor

Cualquier sábado por la mañana: mercado, compra, bares llenos de vecinos y la playa a doscientos metros. Y una tarde de temporal en invierno, para ir hasta el Peine del Viento a ver cómo revienta el agua por los agujeros del suelo.

Lo que se nombra aquí

Fiestas

Cada uno tiene su ficha, con su dirección y su horario. Es ahí donde se mantienen, no aquí.

Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.