Egia: el barrio de Tabakalera
Una cuesta, unas vías y una fábrica de tabaco de 1913 reconvertida en el centro cultural más grande de la ciudad. Egia es el barrio que programa lo que la ciudad no programa.
Egia está al otro lado de las vías del tren, subiendo. Esas dos cosas —las vías y la cuesta— explican casi todo lo que le ha pasado al barrio: quedó separado del centro por un accidente ferroviario del siglo XIX, se llenó de vivienda obrera, y durante décadas fue la parte de Donostia que la ciudad miraba de reojo.
Hoy es donde está el edificio cultural más grande de la ciudad y su mejor parque, y sigue sin parecerse a ningún otro barrio de aquí.
Tabakalera
La fábrica de tabaco se levantó en 1913 y estuvo funcionando hasta 2003. En 2015 reabrió como centro internacional de cultura contemporánea, y lo que hay dentro no es un museo: es una biblioteca de creación, una mediateca, la Filmoteca Vasca, salas de exposición, plató, estudios para artistas, la sede de Kutxa Kultur y una terraza en la última planta con la mejor vista gratuita del centro de Donostia.
Lo importante para quien vive aquí es otra cosa: se entra sin pagar y se puede estar. Es de los pocos espacios de la ciudad donde alguien puede pasar cuatro horas sin consumir nada, y funciona como plaza cubierta de todo el barrio.
Abajo, en la plaza, el tercer sábado de cada mes se monta el mercado de segunda mano municipal.
Cristina Enea
Los jardines de la finca del duque de Mandas, que se los legó a la ciudad y que abrieron como parque público en 1926. Es el parque de verdad de Donostia: árboles viejos, pavos reales sueltos, estanque, y un centro de recursos medioambientales en el palacete.
Está a dos minutos de Tabakalera y a diez del Boulevard, y aun así hay gente de esta ciudad que no ha entrado nunca.
Lo que programa el barrio
Egia tiene dos cosas que no tiene casi ningún barrio: una casa de cultura con una de las programaciones más constantes de la ciudad —teatro pequeño, música, cine, gazteleku— y una sala de conciertos que abre casi todas las noches y por la que pasa lo que no cabe en los festivales.
Entre las dos hacen que aquí se pueda ver algo un martes cualquiera, que es exactamente lo que no ocurre en el resto de Donostia fuera de temporada.
Comer y beber
Egia no es un barrio de rutas: es un barrio de sitios. Auzo-taberna con parrilla, pizzería artesana, arroces mirando al Urumea desde el paseo de Federico García Lorca. Se come bien y se paga precio de barrio, y no hay ninguna calle que concentre nada: hay que saber a dónde se va.
Los Porrontxos
Las fiestas de Egia las montan las cuadrillas del barrio y no tienen santo: no salen de una parroquia ni de una fecha del santoral, salen de la gente. Es la fiesta de barrio más reconocible de Donostia junto con las de Altza, y la que mejor explica cómo funciona este sitio.
Lo que hay que saber
- Es cuesta. Del río a la parte alta se sube de verdad. Hay ascensores públicos y merece la pena buscarlos.
- Está pegado a Gros, cruzando las vías, y a la Parte Vieja, cruzando el Boulevard. Todo el mundo que vive aquí hace vida en los tres.
- La estación de tren queda debajo, así que llegar a Egia desde fuera es lo más fácil de la ciudad.
Cuándo va mejor
Cualquier tarde de invierno: Tabakalera abierta, Cristina Enea vacía y una programación que no se para en noviembre. Y a mediados de septiembre, si se quiere ver el barrio en Porrontxos.
Lo que se nombra aquí
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Fiestas
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Otras guías
Cada uno tiene su ficha, con su dirección y su horario. Es ahí donde se mantienen, no aquí.
Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.