De dónde viene Fiestas

Gau Beltza: qué es y de dónde viene la noche de ánimas vasca

Se vende como el Halloween vasco de toda la vida, y la verdad es más interesante: la costumbre es vieja, el nombre es reciente y la fiesta se está haciendo ahora mismo, barrio a barrio.

Cada 31 de octubre alguien explica que Gau Beltza es «el Halloween vasco», que viene de los celtas y que se celebraba aquí mucho antes de que llegaran las calabazas de las películas. Una parte es verdad. La otra es una simplificación, y lo que se pierde por el camino es lo más interesante de esta fiesta: se está inventando ahora, y se puede ver cómo.

La costumbre: la noche de las ánimas

Lo antiguo no es el nombre sino la costumbre. En Euskal Herria, como en media Europa, los días de Todos los Santos y de Difuntos eran los de las ánimas, y noviembre entero era su mes. El Atlas Etnográfico de Vasconia recoge lo que se contaba en los pueblos: en Legazpi, que el amanecer de esos días olía distinto porque las ánimas entraban en las casas; en Zerain, que ese olor se notaba más en la orilla del río y en los cruces de caminos. Y la noche del 1 al 2 de noviembre olía a la cera de las argizaiolas, las tablillas que se encendían por los difuntos.

Y había calabazas. En Mutriku, a principios del siglo XX, los chavales robaban calabazas en las huertas unos días antes, las vaciaban, les metían una vela y las dejaban en los portales, y andaban de un lado a otro asustando a la gente con una canción contra el enterrador del pueblo: «Xesteron kontra, animen alde». Además de calabazas se vaciaban patatas, nabos o berzas: lo que hubiera. Esa noche se llamaba Arimen Gaua, la noche de las ánimas.

La costumbre se fue apagando a lo largo del siglo XX, y durante décadas no quedó casi nada.

El nombre: más joven de lo que parece

«Gau Beltza» es un nombre reciente. Lo dice sin rodeos la presentación del seminario que dedicó al tema la Diputación de Gipuzkoa en octubre de 2025: el término es nuevo, la costumbre es antiquísima y anterior al cristianismo, y lo que hoy se celebra con ese nombre reúne actividades y creencias que ya no tienen nada que ver con la religión.

El título del seminario era una pregunta, ¿una tradición vasca del siglo XXI?, y su presentación la describía como un fenómeno que junta raíces de aquí e influencias de fuera en una cultura vasca urbana, y que, a diferencia de casi todo el folclore, está creciendo delante de nuestros ojos. Para quien estudia el patrimonio inmaterial es una ocasión rara, porque casi todas las fiestas tradicionales se estudian cuando ya están hechas.

Qué tiene que ver con Halloween

Mucho, y no hace falta esconderlo. Halloween es la víspera de Todos los Santos en la tradición irlandesa y escocesa; cruzó a Estados Unidos con la emigración y volvió convertido en una fiesta global, con su merchandising y sus parques temáticos.

El antropólogo Josu Ozaita lo explicaba en 2019: Halloween empezó a extenderse por Euskal Herria a principios de este siglo, sobre todo entre los niños, a la vez que la visita familiar al cementerio de Todos los Santos perdía peso y la fecha se vivía de una forma más lúdica que religiosa. Ozaita y Jaime Altuna vieron que ahí estaba naciendo una tradición y la estudiaron desde el punto de vista de los niños. El resultado es Itzalitako kalabazen berpiztea («La resurrección de las calabazas apagadas»), publicado en 2018, y es el libro sobre el que se ha apoyado casi todo lo que vino después.

Gau Beltza no nace, por tanto, de espaldas a Halloween, sino a su lado: la misma noche, las mismas calabazas y los mismos disfraces, pero organizados en euskera, por las asociaciones del pueblo y con las costumbres de aquí.

Cómo se ha extendido

A partir del libro, el movimiento de asociaciones del euskera Taupa —la antigua Topagunea— montó una caja de recursos para que cualquier pueblo pudiera organizarla sin empezar de cero: de dónde viene, cómo se hace, talleres de calabazas y de maquillaje, testimonios de personas mayores que cuentan cómo la vivían de niños y un documental. Hoy la celebran muchos pueblos, cada uno a su manera.

En Donostia la montan los barrios. No hay un acto central: cada asociación, comisión de euskera, ikastola o haurtxoko prepara la suya, y el Servicio de Euskera del Ayuntamiento tiene una línea de ayudas pensada precisamente para programar el Día del Euskera y Gau Beltza en los barrios. Qué barrios la celebran este año, y con qué, está en la ficha de la fiesta, que va sumando los programas a medida que se publican.

La misma semana, en el cine

Gau Beltza suele coincidir con la Semana de Cine Fantástico y de Terror, que lleva desde 1990 llenando los cines de Donostia a finales de octubre. Esos días la ciudad tiene, por partida doble, la costumbre de disfrazarse y de pasar miedo en compañía.

Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.