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El Zinemaldia para quien vive aquí: gratis, barato y sin acreditación

Nueve días al año la ciudad se llena de acreditaciones colgadas del cuello, y es fácil pensar que el festival es de otros. No lo es: hay cine barato, charlas gratis, sesiones en euskera para críos y un voto que solo tiene quien compra la entrada.

El Zinemaldia tiene fama de festival de acreditados, de colas y de alfombra roja, y durante nueve días lo parece. Pero una parte grande del programa está pensada para la ciudad, y casi nadie de aquí la aprovecha entera. Esta guía va por lo que se busca de verdad: gastar poco, ir con críos, no bajar al centro o no pagar nada.

El Velódromo: el festival de la ciudad

El Velódromo de Anoeta es la sala más grande del festival: una pantalla de 400 metros cuadrados, butacas sin numerar y entrada mucho más barata que la de cualquier gala. Tiene programa propio, con estrenos que llenan, y dos citas que se repiten:

  • El concierto de música de cine del primer sábado, con orquesta en directo y las escenas en la pantalla.
  • La clausura del último sábado: una película, la gala de la Concha de Oro retransmitida en directo y la película que cierra la Sección Oficial, todo con una sola entrada.

Sus entradas salen en preventa antes que las del resto del festival, y son de las primeras que se agotan.

Con críos

  • Cine Infantil: el festival lleva más de tres décadas programando películas para críos dobladas al euskera, los fines de semana y con entrada a precio reducido.
  • Por el colegio: las mañanas del Velódromo son para escolares de Primaria de Gipuzkoa, con cine en euskera y presentación científica. No hay entrada suelta: va el centro.

Gratis

  • Las Conversaciones de Tabakalera: charlas y clases con invitados del festival, varias con invitación gratuita o con acceso libre hasta llenar la sala.
  • Las exposiciones que acompañan al festival: en 2026 hubo tres en Tabakalera y una en San Telmo, todas con entrada libre.
  • Bideoaldia, la sesión en la que Larrotxene Bideo, el servicio de vídeo de la kultur etxea de Intxaurrondo, proyecta en el festival lo que han rodado sus alumnos, con invitación que se recoge el mismo día.

Un voto que no tienen los acreditados

El Premio del Público lo deciden los espectadores del primer pase de cada película de Perlak en el Victoria Eugenia. Quien compra esa entrada vota; los jurados profesionales, ahí, no pintan nada. Es la manera más directa de que el festival dependa de la ciudad.

Sin bajar al centro

El festival no es solo la Zurriola y la Parte Vieja:

  • Antiguo Berri, en el Antiguo, repite películas de muchas secciones, y es la sala de barrio del festival.
  • Tabakalera, en Egia, es la casa de Zabaltegi, de Nest y de las charlas.
  • El Velódromo, en Anoeta.

En la calle

Las galas son en el Kursaal, y las llegadas se ven desde la Zurriola. El otro sitio es la puerta del Hotel María Cristina, donde se aloja buena parte de los invitados: es lo más parecido a ver el festival sin entrar en ninguna sala.

Si se ha agotado

  • El mismo día de cada sesión sale un cupo de entradas a primera hora, galas incluidas. Es la segunda oportunidad que casi nadie conoce, y está explicada en la guía de las entradas.
  • El último sábado se reponen las películas premiadas, la Concha de Oro incluida, en varias salas a la vez.

Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.