Correr en Donostia: dónde se sale, según lo que busques
Aquí se puede correr todo el año y casi todo sin coger nada: la ciudad tiene kilómetros de paseo llano junto al mar, dos montes dentro del casco y una pista pública abierta hasta las diez de la noche.
Donostia es una ciudad rara para correr, y lo es a favor: tiene el mar pegado al centro, dos montes dentro del casco urbano y una pista de atletismo municipal a la que se entra pagando lo que cuesta una entrada de piscina. Lo que no tiene es sitio de sobra. En julio, a las ocho de la tarde, el paseo de la Concha es un pasillo de gente andando del brazo, y ahí no se corre: se esquiva.
Así que la pregunta no es dónde se corre en Donostia, sino qué buscas hoy.
Si quieres llano y sin semáforos
Es lo que más hay y es lo mejor que hay.
La bahía entera se hace de un tirón por el paseo: desde los jardines de Alderdi Eder, delante del Ayuntamiento, hasta el Peine del Viento hay poco más de dos kilómetros de paseo continuo, primero por La Concha y luego por Ondarreta, sin cruzar un solo coche. Ida y vuelta son cuatro y pico, que es la tirada corta de media ciudad.
Al otro lado de Urgull, el Paseo Nuevo da la vuelta al monte en un kilómetro escaso y enlaza el puerto con la Zurriola. Encadenar las dos cosas —bahía, Paseo Nuevo, Zurriola hasta Sagüés— es la vuelta larga y llana de la ciudad, y es más o menos el terreno por el que se corre el 10K de febrero.
Y si lo que molesta es la gente, el Urumea: por la orilla, desde el centro hacia Loiola y Martutene, hay paseo fluvial llano de sobra y a media mañana no hay nadie.
Lo que hay que saber de la arena
En la Zurriola y en la Concha se corre por la arena dura, pero solo con la marea baja. Con la marea alta la Zurriola se queda prácticamente sin playa, y el Paseo Nuevo se cierra cuando hay temporal, que en esta ciudad no es una rareza de invierno. Mirar la marea antes de salir es lo que separa una hora buena de una vuelta a casa.
Si quieres cuestas
Dos, y son muy distintas.
Urgull es la cuesta corta: se sube desde la Parte Vieja por caminos anchos, se planta uno arriba en poco más de diez minutos, y se puede repetir. Es el sitio de las series en cuesta de la ciudad, y arriba están el castillo de la Mota y las vistas que explican la forma de la bahía mejor que un plano.
Ulía es monte de verdad. Se entra desde el final de la Zurriola, desde Ategorrieta o desde Intxaurrondo, y arriba hay red de senderos hasta el faro y los viejos merenderos. Siguiendo la costa se llega a Pasai Donibane por el camino de arriba: eso ya no es una salida de una hora, es una mañana, y es el mejor trail que tiene Donostia sin coger nada.
La tercera opción es Igeldo, pero se sube por carretera y con coches, y no la elige casi nadie que tenga las otras dos a mano.
Si quieres suelo blando
Cristina Enea, en Egia. Es el parque de verdad de la ciudad, con árboles viejos y caminos de tierra, y está a diez minutos andando del Boulevard. El circuito es corto —hay que dar vueltas—, pero es de lo poco céntrico donde no se corre sobre hormigón, y a las ocho de la mañana está vacío.
Si quieres pista
El miniestadio de Anoeta es la pista de atletismo al aire libre municipal, pegada al estadio grande. Abre de lunes a viernes de 8:00 a 22:00, los sábados de 8:30 a 20:00 y los domingos de 9:00 a 14:00, con horario reducido del 15 de junio al 30 de agosto. Es donde entrenan los clubes de la ciudad y donde hace series todo el que las hace en serio.
Cuando el tiempo no deja, al lado está el velódromo Antonio Elorza, que es cubierto.
Duchas, y dónde dejar la mochila
No hay taquillas públicas en el paseo. Lo que hay son los polideportivos municipales, repartidos por casi todos los barrios: se entra con entrada suelta y tienen vestuario y ducha. Es la solución de quien sale a correr desde el trabajo y no tiene dónde volver.
Y luego están las carreras
Donostia tiene carrera popular casi todas las semanas, y tres de ellas —la Behobia, la maratón y la San Silvestre del 31 de diciembre— mueven la ciudad entera el día que les toca. Debajo hay además una capa de krosak de barrio que no sale en ningún calendario. Todo eso está contado aparte, en la guía del calendario de carreras.
Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.