Las carreras populares de Donostia, mes a mes
En esta ciudad hay carrera casi todas las semanas, y tres de ellas la paran entera. Esto es qué cae cuándo, sin fechas de este año: el calendario que sigue siendo verdad el año que viene.
Donostia corre. Tiene 180.000 habitantes y un calendario de carrera popular que no baja de una al mes, con dos citas —la Behobia y la maratón— que paran la ciudad el fin de semana que les toca y llenan los hoteles hasta Irun.
Esta guía no lleva las fechas de este año a propósito: cada edición se anuncia en su momento y va a la agenda. Lo que hay aquí es lo que no cambia, que es el mapa del año y la parte práctica de cómo se consigue dorsal.
El otoño largo: de octubre a noviembre
Es la temporada de verdad, y va en escalera.
Octubre abre con la Media Maratón de San Sebastián Rural Kutxa: 21,1 km con salida en Alderdi Eder y recorrido llano junto a la bahía. Le sigue el Cross 3 Playas, diez kilómetros que enlazan las tres playas de la ciudad y que llevan más de treinta y cinco ediciones, y cierra la Clásica 15K, quince kilómetros urbanos que funcionan como el último test serio antes de lo gordo.
Noviembre es el mes. El Cros Internacional de San Sebastián pasa de las setenta ediciones y es la cita de campo a través. Y luego están las dos:
- La Behobia - San Sebastián, el segundo domingo de noviembre. Veinte kilómetros desde Behobia hasta el Boulevard, cupo de 30.000 dorsales y una de las carreras populares más grandes de Europa. Salen antes las sillas y las handbikes, después los patines, y el resto por grupos según la marca. La organiza el Fortuna. El sábado anterior se corre la Behobia Txiki en el miniestadio de Anoeta, que es la de los críos.
- La Zurich Maratón Donostia, dos semanas después. Los 42,195 km por un circuito llano y a nivel del mar, con salida en la calle Hernani, y una 10K el mismo día y desde la misma salida para quien no va a por la maratón. Los dos días anteriores, la feria del corredor en el Kursaal.
El invierno
Diciembre tiene las dos carreras más raras del año, y las dos son de fiesta de guardar.
El Cross Beach se corre el 24 de diciembre por la arena de La Concha, con carreras de escolares antes que la de adultos y gente corriendo descalza; lo organiza el Atlético San Sebastián y dura lo que dura una mañana de Nochebuena.
Y el 31 de diciembre a las dos de la tarde sale de la plaza Easo, en Amara, la San Silvestre Donostiarra: 7,9 kilómetros que cruzan el paseo de la Concha, la Parte Vieja y Gros para volver a Easo, con unos 5.500 dorsales y muchos miles de personas mirando. Pasa de las cuarenta ediciones, la organiza el Amara Kirol Elkartea y tiene su SD Txikia para los críos. En número de participantes es la tercera carrera de la ciudad, detrás de la Behobia y la maratón, y la única que se corre con la ciudad entera de resaca anticipada.
Enero es de barrio: el kros herrikoia del Antiguo, que va dentro de las fiestas de Antiguako Jaiak y sale de la plaza Bentaberri.
Febrero empieza con monte. El Herri Ametsa Talaia sale de la ikastola del mismo nombre, arriba en Guardaplata, y se corre por Ulía: 15,1 km con 720 metros de desnivel entre bosque y costa, con una marcha familiar de 3,7 km y un kros txikia para los críos. Es la prueba que mejor demuestra que la Talaia no es una excursión.
Y trae también la más antigua de todas.
El 10K de la Gimnástica de Ulía es el antiguo Cross de Reyes de San Sebastián, pasa de las noventa ediciones y hoy se corre llano y homologado junto a la Zurriola, en Gros. Tiene dos pruebas populares —5K y 10K, con 2.000 dorsales entre las dos—, un 10K élite reservado a quien baja de 45 minutos y dos carreras de cantera por la mitad de la mañana. Es la mejor primera carrera del año para quien empieza: es corta, es plana y es en casa.
La primavera
Marzo es el mes con más cosas distintas. La Lilatón son cinco kilómetros solo de mujeres y es la carrera con más ambiente del año; la organiza el Atlético San Sebastián. La Talaia Bidea son 30,8 km y 1.300 metros de desnivel entre Ulía y Jaizkibel hasta Hondarribia, con la bahía de Pasaia cruzada en barco y el tiempo de la travesía descontado; es del Fortuna. Y la Carrera de Primavera, del Club Donostiarrak y la UPV/EHU, sale de la plaza Europa del campus con un 10K homologado y un 5K, y le da a una asociación el dorsal 0 cada año.
Abril tiene la otra media maratón, la Media Maratón Donostia - San Sebastián, que sale del Boulevard a las 10:00 y ofrece también una 10K. Sí: en esta ciudad hay dos medias maratones, con webs distintas y meses distintos, y confundirlas al inscribirse es un clásico.
Mayo va de grupos. La Carrera de Empresas son 8 km en equipos de cuatro compañeros de trabajo que tienen que salir y llegar juntos, y es la que saca a correr a más gente que no corre: en 2026 agotó las plazas un mes antes con 1.125 equipos y unos 4.500 corredores. Y el ABkrossa de Amara Berri, a favor del euskera, monta una tarde entera en la plaza de los Prebostes: 3 y 6 km, carrera infantil, bocadillo y música.
Junio se pone nocturno con la Binter NightRun —10K, 5K y milla familiar desde Sagüés, con el recorrido iluminado en verde— y se va al monte con la Txirrita Mendi Lasterketa, 16,6 km y 746 metros de desnivel por Altza, que se puede correr en pareja.
El verano
Agosto tiene una sola cosa y es una fiesta: la Gaua Piztu - Enciende la Noche, cinco kilómetros de noche con salida y meta en Alderdi Eder, música por el recorrido y disfraces, que arranca oficiosamente la Semana Grande. La organiza el Bera Bera. No se va a hacer marca y no es el sitio.
Septiembre vuelve a lo duro con el kilómetro vertical de Aiete.
La otra mitad: los krosak de barrio
Todo lo anterior sale en los calendarios. Hay una capa entera que no: las carreras que organiza una comisión de fiestas, con cupos de decenas de dorsales, inscripción por Herrikrosa y, a veces, sin cobrar nada. No las anuncia el Ayuntamiento, no las recogen las webs de running, y se llenan igual.
- El Urgull Gaztelutxo Krosa, dentro de las Euskal Jaiak de septiembre: 4,2 km por Urgull con salida en la Sociedad Fotográfica, más una carrera infantil, y gratis. Lo termina menos de un centenar de personas.
- El cross de El Pilar en Martutene, que cierra las Martu Jaiak el 12 de octubre: 6,6 km en tres vueltas, 96 dorsales y sorteo de txuleta y sidra al acabar.
- El Txomineko Krossa, en las fiestas de Txomin Enea, a principios de septiembre.
- En junio, dos verticales seguidas y muy distintas: la Igeldo Igoera, que sube desde Ondarreta, y la subida vertical de Urgull, que es poco más de un kilómetro y sube todo.
Y no son todas: cada barrio con fiestas mete su kros en el programa, así que la lista de verdad es la de las fiestas de barrio. Si hay fiestas, es probable que haya carrera.
Cómo se consigue dorsal
Tres cosas que conviene saber antes de dar por hecho que uno se apunta la semana de antes:
- Las grandes se agotan y no se agotan igual. La Behobia tiene 30.000 dorsales y un calendario de inscripción por fases que empieza meses antes; la de la Gimnástica de Ulía tiene 2.000 y se agota sin avisar. Las demás aguantan hasta bastante cerca.
- Casi todo se tramita en plataformas, sobre todo Rock the Sport, aunque el enlace bueno es siempre el de la web oficial de la prueba, que es la que dice el precio del momento.
- El dorsal se recoge antes. Lo normal es una ventana de dos o tres días en tiendas de deporte asociadas, la semana de la carrera; varias ofrecen envío a casa pagando aparte y con fecha límite muy anterior. Quien viene de fuera tiene que mirar esto antes de comprar el billete.
- Las de barrio van por otro sitio. Se inscriben en Herrikrosa, que es quien las cronometra, el cupo se mide en decenas y el dorsal se recoge el mismo día, una hora antes, en la sociedad o en la plaza. Ahí no hace falta previsión de meses: hace falta enterarse, que es más difícil.
Y el resto del año
Todo esto son las carreras. Dónde se sale a correr los otros 360 días —la bahía, el Paseo Nuevo, Ulía, Cristina Enea y la pista de Anoeta— está en la otra guía.
Esto no caduca, pero los sitios que nombra sí: un bar cierra y un horario cambia sin que nadie lo anuncie. Cada ficha enlazada dice cuándo se comprobó.