Chillida Leku
El lugar que Eduardo Chillida se hizo para su obra: un caserío del que vació el interior y once hectáreas de prado y bosque con más de cuarenta esculturas que se tocan.
Chillida Leku —«el lugar de Chillida»— es el museo que Eduardo Chillida (Donostia, 1924-2002) se hizo para su propia obra: un caserío del que vació el interior, Zabalaga, y once hectáreas de prado y bosque con más de cuarenta esculturas monumentales de hierro, acero corten y hormigón repartidas por la hierba y entre los árboles. Está en Hernani, en el barrio Jauregi, a menos de cinco kilómetros del centro de Donostia y con autobús hasta la puerta.
Es el sitio donde mejor se entiende a Chillida, porque aquí las piezas no están en una sala: se tocan, se rodean y en algunas se entra.
De dónde sale
Antes que escultor, Chillida fue portero de la Real Sociedad, y en Donostia su firma es el Peine del Viento. En 1984 compró Zabalaga, un caserío casi en ruinas en las afueras de Hernani, con la idea de dejar allí su obra «sin marcar fechas». No quería un museo al uso: «este maravilloso caserío no será un museo sino la señal de que soy de allí», escribió.
Pasó más de quince años con él y con el terreno, y Chillida Leku abrió en 2000, dos años antes de su muerte.
Cerrado ocho años
En enero de 2011 el museo cerró al público general por un déficit que arrastraba desde la crisis, y durante ocho años solo se pudo visitar con cita previa. Lo desatascó la galería internacional Hauser & Wirth, que en 2017 pasó a representar el legado del escultor y se comprometió a buscarle un modelo sostenible. Con ese apoyo se acondicionó el caserío —luz, aislamiento, accesibilidad—, se abrió una cafetería, una sala pasó a llevar el nombre de Pilar Belzunce, la mujer del escultor, y Chillida Leku reabrió el 17 de abril de 2019. Lo sigue llevando la familia: el director es Mikel Chillida.
Qué se ve
- El jardín. Once hectáreas en dos partes. Al entrar, la campa, el prado que fue pasto del caserío, con las piezas grandes a cielo abierto; detrás de la casa, el bosque, con las esculturas metidas entre los árboles. Están colocadas para que dialoguen con el paisaje y entre ellas, y no hay un recorrido único: se pasea a gusto. Se pueden tocar, y algunas tienen un espacio dentro que se puede recorrer.
- El caserío Zabalaga. Por fuera sigue siendo un caserío: muros de mampostería y sillería, dos contrafuertes en la fachada sur, la estructura de madera y el escudo de los Zabalaga tallado en la fachada norte. Por dentro, Chillida lo trató como una escultura más: lo vació para meterle espacio. Ahí van las exposiciones temporales, que suelen poner su obra a hablar con la de otros —Miró, Tàpies, Balenciaga, Phyllida Barlow—.
- La Sala Pilar, para exposiciones pequeñas y actividades.
- Lurra Café y la tienda, con libros y ediciones del escultor.
El museo guarda además parte del archivo y la biblioteca personal de Chillida.
Visitas guiadas y en familia
- Visita guiada: se compra como un tipo de entrada en la web del museo.
- En familia: los domingos a las 12:00, una visita dinamizada en euskera en la que los niños, con un adulto, tocan las esculturas y se meten en ellas.
- Grupos: visitas en exclusiva para grupos de hasta veinte personas, con reserva en reservas@museochillidaleku.com.
- Hay además programa para colegios, talleres, conciertos y meditación entre las esculturas: lo que toca cada temporada está en su agenda.
Cómo llegar desde Donostia
- En autobús: la línea BU05 de Lurraldebus sale del centro de Donostia cada media hora y para en la puerta, en la parada «Chillida Leku». Para cruzar la carretera hay un paso inferior, con escaleras o con rampa.
- En coche: el museo tiene aparcamiento gratuito para quien lo visita. La dirección, en el enlace del mapa.
- En taxi: el museo da los teléfonos de Taxi Vallina (943 40 40 40) y Taxi Donostia (943 46 46 46).
Accesibilidad
Según la guía de accesibilidad de San Sebastián Turismoa:
- Se puede visitar en silla de ruedas, pero hay rampas de hasta un 7 % y zonas de suelo irregular en el jardín.
- La entrada tiene puerta automática y tornos accesibles, y hay dos plazas de aparcamiento reservadas y un baño adaptado por sexo.
- El caserío tiene escaleras y ascensor, aunque estrecho (86 cm de ancho).
- Se admiten perros de asistencia. Otras mascotas, no.
- No hay bucle magnético ni visitas en lengua de signos.
Práctico
- Horario: de jueves a lunes, de 10:00 a 18:00. Martes y miércoles, cerrado.
- Entradas: en taquilla y en tickets.museochillidaleku.com. No se admiten cambios ni devoluciones.
- Contacto: 943 335 963, info@museochillidaleku.com. Reservas, reservas@museochillidaleku.com.
- Al jardín, mejor con calzado cómodo: buena parte de la visita es al aire libre y en cuesta.
Ficha informativa. No es publicidad ni está pagada por el negocio; los datos se revisan contra fuentes públicas.