«Artes plásticas y bellas artes»: los trabajos del curso
El fin de curso de los talleres de plástica de Donostia Kultura, colgado diez días.
Ningún plan empieza este día.
El fin de curso de los talleres de plástica de Donostia Kultura, colgado diez días.
Sin el trabajo de campo de Argia no se entiende la danza vasca de los últimos sesenta años.
Lo que saben y lo que han hecho las mujeres migradas de Gipuzkoa, puesto en una sala y no en una estadística.
Las fiestas de junio de Amara Berri, que acaban con la bruja bajando de Ilunki a la hoguera.
Casi tres semanas de junio en Herrera, que se abren de etiqueta y se cierran con el «pobre de mí».
Dos semanas de San Juan en el Antiguo, con el programa en euskera y la hoguera de Gaskonia al final.
Piedra, madera y hierro colocados hasta que se sostienen: medio siglo de oficio en una sala pequeña.
Por qué los centros de todas las grandes ciudades se parecen tanto, y a quién dejan fuera.
No ilustra la película que está rodando: la extiende por otros medios, con carboncillo y escultura.
Los montes de Gipuzkoa y el mar, no descritos sino reconstruidos a base de planos y color.
Ochenta años entre dos nombres propios, puestos en el mismo título y en el campus.
Individual de Ruoxi Jin en Cibrián, abierta desde el arranque de temporada hasta bien entrado julio.
Fotografía de senderos, caminos marcados y aves, de un donostiarra que llegó a la cámara tarde.
Año y medio dibujando biopsias reales al microscopio, para que mirar el cáncer de frente asuste menos.
Un laberinto para recorrer siguiendo olores y texturas, hecho pensando en cómo se orientan las hormigas.
Una colonia de ranas vivas dentro de Tabakalera, que canta o calla según el día.
Instalación sonora en Tabakalera: un sistema sintético-ecológico que escucha sin parar, con una colonia de ranas dentro. Gratis, de 10:00 a 21:00.
Casi cien años de Mundiales contados por las anécdotas, y por lo que el fútbol tiene de política.
Escultura de gran formato en el atrio de la iglesia más antigua de la ciudad, y al paso de todo el mundo.
Un solo color para toda la exposición, y un gesto que se mueve entre la abstracción y el relato.
La cárcel, las ejecuciones sin juicio y las humillaciones públicas que sufrieron miles de mujeres en Gipuzkoa.
Cómo se dibujaba una fábrica antes de la fotografía aérea: desde un punto de vista que no existía.
Por qué Altza y la sidra van juntos, en nueve paneles: las sidrerías, el mar, el bertso y la txalaparta.
Los dibujos seleccionados del concurso con el que Elkar lleva dieciocho ediciones buscando ilustradores.
Las ochenta estampas de Goya, recién compradas por el museo, frente a un lienzo negro de 1958.
Nueve ediciones cogiendo un objeto tradicional y pidiendo que alguien lo rehaga. Este año, el candil.
La obra está dentro del faro de la isla, es gratis y no hay que reservar: lo único que se paga es la motora.
La otra expedición de Elkano, la que acabó mal, y el grumete que encontró el camino de vuelta.
Las postales con que la ciudad se retrató a sí misma durante setenta años, cambiando de barrio cada tres semanas.
Dos artistas meten la lupa en el propio museo: una en una escultura partida, otra en las cartas de 1917.