«Inurri bideak», de Andrea Canepa
Un laberinto para recorrer siguiendo olores y texturas, hecho pensando en cómo se orientan las hormigas.
Las hormigas no se orientan mirando: dejan rastros químicos y los siguen. Andrea Canepa cogió esa idea y montó en Tabakalera un laberinto de caminos que se cruzan y se bifurcan, cada uno con su textura y su material, y con rastros de olor que sugieren por dónde seguir, dónde hay un encuentro y dónde conviene desviarse.
La consecuencia es que aquí no se mira una obra: se toman decisiones. Seguir un aroma o pasar de él, cruzar un umbral, agacharse, rozar con los pies, pararse, volver atrás. El punto de partida es que el entorno está lleno de inscripciones —marcas, huellas, rastros— y que leerlas no es traducirlas a palabras sino afinar la atención.
Forma parte de Situ-akzioak, el programa con el que Tabakalera se salta la forma convencional de exponer arte contemporáneo y lo pone en manos del juego. En el diseño colaboraron la escuela Karmengo Ama IPI y un grupo de familias, y eso se nota: es de las pocas exposiciones a las que se puede llevar a un crío sin pedirle que no toque nada.
Dónde y cuándo
En Tabakalera, de martes a domingo de 10:00 a 21:00, y gratis. Estuvo del 26 de marzo al 19 de julio de 2026.