Liburu Baby Kluba
Rimas, canciones y juegos de siempre, para los que todavía no hablan.
Rimas, canciones y juegos de siempre, para los que todavía no hablan.
Entrar en una de las casas cerradas de la Parte Vieja y que te cuenten qué guarda.
Wilder en pantalla grande y por 4,50 €: el ciclo Nosferatu se reanuda con «El apartamento».
Cuatro tardes de cortos en el Teatro Principal, gratis con invitación y en su décima edición.
Los estudios op. 10 y op. 25 completos, por Miguel Ituarte, para abrir el ciclo Chopin.
Punk de manual desde Filadelfia, con los bilbaínos Yunk abriendo.
Tres días de congreso en el Kursaal con el aniversario de la Nueva Cocina Vasca como hilo.
Medio siglo de la residencia del barrio contado en imágenes, que es medio siglo del barrio.
El material que no cabía en «Sirat», convertido en una sala a oscuras con una pirámide de altavoces.
Cuarenta años de una de las grandes de la fotografía americana, gratis y en la planta baja de Tabakalera.
Pintura que se toca: pigmento, arena, papel y material reciclado formando capas y costuras.
Noventa años después, los dibujos que hicieron los críos que tuvieron que irse del país.
Cincuenta años de la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, contados con documentos y testimonios. Entrada libre; conviene mirar el…
Lo mejor del concurso de fotografía submarina: arrecifes, fondos abisales y paisajes que no se ven desde aquí.
Doce fotos de Artikutza donde los árboles parecen caras, y veintitrés paisajes hasta los cinco mil metros.
Fotos antiguas de Gipuzkoa que se mueven, y la pregunta de si eso está bien.
Chicos y chicas en acogida contando con arte lo que cuesta contar de otra manera.
Lo que hay detrás de una vidriera antes de que sea vidrio: el papel.
La faceta de Coixet que no se conoce: sesenta collages hechos con tijeras, gratis y en la sala pequeña de San Telmo.
Los muñecos y decorados del stop motion español más premiado, en Gros y gratis.
Un monje camina despacísimo por diez ciudades del mundo. Una de ellas es Donostia.
El rincón que cambia de autor cada trimestre, este otoño con la donostiarra Oihana Egaña.
Las postales con que la ciudad se retrató a sí misma durante setenta años, cambiando de barrio cada tres semanas.
Archivos, carteles y pintura sobre lo que la política prometió y no llegó a ser.
Dos artistas meten la lupa en el propio museo: una en una escultura partida, otra en las cartas de 1917.