«El efecto Harun Farocki»
Las imágenes que las máquinas hacen para otras máquinas, en la sala Kubo del Kursaal. Gratis, y cierra el 27 de septiembre.
Harun Farocki (1944-2014) se pasó cincuenta años preguntándose para qué sirve una imagen, y la respuesta que encontró es la que da título a esta muestra: hay imágenes que no se hicieron ni para entretener ni para informar, sino para que una máquina las lea y actúe. Las llamó imágenes operativas. Un misil que graba lo que va a destruir, una cámara de vigilancia que cuenta cuerpos, un simulador que entrena a un soldado: nadie las mira, y sin embargo deciden cosas.
Comisarían Antje Ehmann y Carles Guerra. La selección arranca en los documentales militantes de los años sesenta y llega hasta las investigaciones sobre vigilancia y guerra visual que Farocki emprendió después de la Guerra del Golfo, cuando el ejército empezó a enseñar sus propias grabaciones como prueba.
El montaje está pensado para verse en movimiento —lo que Farocki llamaba montaje blando, dos pantallas hablando entre sí en lugar de un plano detrás de otro—, así que las instalaciones se encadenan en un espacio continuo y el recorrido lo va armando quien pasea.
Cae de lleno en la conversación de la ciudad en estas fechas: se puede ver antes o después del Zinemaldia, y a diez minutos andando de casi todo.
Dónde y cuándo
En la sala Kubo de Kutxa Fundazioa, en el Kursaal. De martes a domingo, de 12:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. Entrada libre.
Los sábados hay visita comentada, a las 17:30 en euskera y a las 18:30 en castellano. Es gratuita, pero hay que reservar en sarrerak-entradas.kutxafundazioa.eus.
Última llamada
La exposición cierra el domingo 27 de septiembre, el mismo día que se apaga el Zinemaldia. Quedan tres fines de semana.