Iturritik Jaialdia 2026
Quinta edición del festival de danza: cinco espectáculos de sala, dos de calle y varios talleres, con compañías de Euskal Herria, Argentina, Francia…
Quinta edición del festival de danza: cinco espectáculos de sala, dos de calle y varios talleres, con compañías de Euskal Herria, Argentina, Francia…
La gran sala del Kursaal dedica el invierno entero a Xabier Morrás, y es gratis.
Una niña que no quiere dejar su casa y un barco lleno de personajes que le enseñan a plantar cara al miedo. Gratis.
El que fue Terence Trent D'Arby, con banda y con todo su catálogo, en un teatro de 19:30.
Un show de humor planteado como sesión de risoterapia, con Alex Salaberri de doctor.
Sesión doble del festival de danza: la pole dance de Meriko y la acrobacia, el tango y el humor de Duo Laos.
Noventa años después, los dibujos que hicieron los críos que tuvieron que irse del país.
Cincuenta años de la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, contados con documentos y testimonios. Entrada libre; conviene mirar el…
Lo mejor del concurso de fotografía submarina: arrecifes, fondos abisales y paisajes que no se ven desde aquí.
Doce fotos de Artikutza donde los árboles parecen caras, y veintitrés paisajes hasta los cinco mil metros.
Fotos antiguas de Gipuzkoa que se mueven, y la pregunta de si eso está bien.
Chicos y chicas en acogida contando con arte lo que cuesta contar de otra manera.
Lo que hay detrás de una vidriera antes de que sea vidrio: el papel.
La faceta de Coixet que no se conoce: sesenta collages hechos con tijeras, gratis y en la sala pequeña de San Telmo.
Los muñecos y decorados del stop motion español más premiado, en Gros y gratis.
Del canto de iglesia al autotune, contado como una sola historia con cuatro siglos de por medio.
Carteles, octavillas y pegatinas de los setenta y los ochenta: la memoria tal y como se imprimió entonces.
Un monje camina despacísimo por diez ciudades del mundo. Una de ellas es Donostia.
El rincón que cambia de autor cada trimestre, este otoño con la donostiarra Oihana Egaña.
Las postales con que la ciudad se retrató a sí misma durante setenta años, cambiando de barrio cada tres semanas.
Archivos, carteles y pintura sobre lo que la política prometió y no llegó a ser.
Dos artistas meten la lupa en el propio museo: una en una escultura partida, otra en las cartas de 1917.